Si, ya sé, todavía faltan 18 días para Sudáfrica 2010, y aún más, 19 días para el esperado debut de Argentina ante Nigeria. Pero el Mundial empezó hoy. ¿Por qué? Porque, como cualquier conocedor sabe, se juega como se entrena. Cual alumno aplicado que sabe que su nota de define en el estudio de la semana, y no en 120 minutos de examen, Maradona sabe que el destino de la selección depende de su preparación. Y hoy empezó. Hoy jugaron todos juntos por primera vez. Hoy se olvidaron de sus clubes, sus torneos locales, y se metieron de cabeza en la selección. Hoy Argentina jugó, por primera vez, como va a jugar en el Mundial, con suerte. Hoy Tevez fue el del Manchester City. Hoy Jonás Gutiérrez mostró su predominio por la banda derecha. Hoy Maxi Rodríguez volvió al nivel al que nos tenía acostumbrados. Hoy Heinze fue uno más en el ataque, en vez de uno menos. Hoy Burdisso y Otamendi estuvieron seguros, no hubo dudas. Hoy Pastore fue el conductor del equipo, e hizo jugar a sus compañeros. Hoy Di María dio destellos de la calidad de su zurda. Hoy Higuaín fue profundo y encaró al arquero, aunque no tuvo la suerte de convertir. Hoy Agüero se acordó de las gambetas que lo hicieron grande en Independiente. Hoy Mascherano...bueno, Mascherano fue la misma fiera de siempre. Hoy Argentina fue un equipo. Hoy empezó el Mundial.
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lunes, 24 de mayo de 2010
miércoles, 20 de mayo de 2009
Anestesia Local

El título puede sonar un poco fuerte, pero la realidad es que el esperado debut de la selección de jugadores locales dejó gusto a poco. Ni las pinceladas de Blanco, Montenegro o De Federico, ni la solidez de Otamendi, y ni siquiera los goles de Bergessio, pueden distraernos de que Argentina tuvo que trabajar para vencer 3-1 a un equipo de 4 to nivel internacional como Panamá, que en muchos momentos preocupó, y que tranquilamente podría haberse llevado un empate.
El día tan esperado llegaba sin dudas: argentina formaba con Pozo; Ferrero, Caruzzo, Otamendi; Salvio, Rinaudo, Bernardello, De Federico; Montengro; Bergessio y Sand. Del rival no conocíamos a nadie, y pronto quedó claro el porqué: lo único interesante que podía ofrecer Panamá era la velocidad de sus jugadores y un 10 llamado Barahona, con tintes de habilidoso. El cementerio de los elefantes se derrumbó en aplausos a la entrada de Maradona, y homenajeó a uno de sus representantes, Diego Pozo.
El primero tiempo fue impreciso. La línea de tres argentina no funcionó, por el lado de Alexis Ferrero aparecieron jugadores sin marca en varias ocasiones, los carrrileros, como se esperaba, casi no pudieron ayudar en defensa, Rinaudo y Bernardello mordieron, pero dejaron claro que no tienen la capacidad de toque y juego que si ostentan los 5 a los que deberían sacarles el puesto (Gago, Mascherano, Banega, Cambiasso, etc...). El Rolfi estuvo desaparecido siempre muy atrás, los dos delanteros la tocaron poco y nunca pudieron combinar. Sólo fue destacable la labor del Toto Salvio, que corrió todo el partido y llegó al fondo varias veces tirando centros infructuosos, más lo hecho por el único representante del equipo que mejor juega en el campeonato argentino, Matías De Federico, de Huracán, tampoco fue desequilibrante, pero buscó juego, apareció en lugares inesperados, y metió el 1-0 a favor de Argentina con un zurdazo de comba exquisita que se clavó en el ángulo inatajable para el arquero panameño. Poco después llegó el empate de la selección visitante, una salida fallida del fondo nacional, un rival que recupera, tira el pase el medio, y aparece Barahona solo, en el lugar en que Ferrero brillaba por su ausencia, para tocar a la izquierda de Pozo que se estiró sin chances de llegar. Sobre el final Bergessio decretó el 2-1 con un cabezazo fenomenal a la salida de un córner, asistido por De Federico.
Para los segundos 45 minutos Maradona decide, comprendiendo los problemas del fondo Argentino, armar la línea de 4 con Papa como lateral por izquierda y Ferrero por derecha, sacando a De Federico. También le dio la chance a Prediguer (de quien dijo que fue el que más le gustó), que tomó el lugar de Bernardello, y al Bichi Fuertes (para la tercera gran ovación de la noche), que hizo lo propio entrando por Sand. En esta etapa Argentina dejó de tener problemas defensivos, pero el volumen de ataque llegó recién con la entrada de Sebastián Blanco por su compañero de equipo, Salvio. Blanco agregó precisión, fue socio del Rolfi y también le sacó presión, haciendo que el capitán levantara su nivel y se luciera con un par de asistencias, entre ellas la del gol por arriba de la defensa que dejó sólo a Bergessio para marcar 3-1 definitivo luego de un potente zurdazo cruzado. La única jugada de peligro en contra fue producto de un tiro al arco lejano y un rebote de Pozo (de regular tarea), que luego varios rebotes terminó siendo despejado. Campestrini entró en lugar del arquero de Colón sin tener mucho trabajo, Zuculini sustituyó a Rinaudo y tuvo la posibilidad de mostrar sus ganas de correr y morder, sin mucho brillo, y también Ignacio Canuto entró en lugar de Ferrero, pasando desapercibido, ya que la hinchada (gran parcialidad de Colón) tomó la sabia decisión de no chiflarlo por su pasado en Unión. El resto del partido transcurrió sin pena ni gloria, el Bichi Fuertes y Bergessio desperdiciaron un par de chances, el equipo albiceleste terminó sin sobresaltos.
Luego del partido Maradona se mostró conforme, pero más que nada por las ganas de los jugadores, y seguramente no tanto por el nivel, como todos pudimos ver.
Esa es la crónica del debut de una selección de jugadores locales en el ciclo Maradona, sin integrantes de Boca, Estudiantes (porque ambos juegan la copa) ni River (por ningún motivo en particular...), que pasó desapercibida y de las que es difícil imaginar a más de dos jugadores en el mundial de Sudáfrica.
Sin más que decir, les dejo mi medallero, y volveré el sábado con el partido de Los Pumas frente a Inglaterra y/o la final de la copa Europea de clubes de Rugby, entre Leinster y Leicester.
Premio Maradona: Gonazalo Bergessio. Corrió, metió, lució poco, pero estampó dos lindos goles para quedarse con el puesto de figura sin tener demasiada competencia.
Premio Chenemigo: Esteban Fuertes. En todo el segundo tiempo estuvo impreciso, tiró muchos pases a los pies de jugadores rivales y se perdió dos chances de gol bastante claritas.
Premio Gandhi: La Selección de Panamá. Le hizo partido a un equipo claramente superior, sin salir a meterse atrás ni pegar patadas. Un equipo con futuro basándose en las capacidades físicas de sus muchachos.
Premio Terminator: Vacante. Un partido amistoso con todas las letras, muy pocos golpes destacables.
Darío Kullock
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