Las ausencias de jugadores de la mejor liga de básquet para el mundial de Turquía generaron polémica, pero nadie hizo el pertinente análisis crítico y profundo de un formato que lo último que tiene en cuenta es al propio deporte.
La noticia de la deserción de Andrés Nocioni golpeó duro al plantel argentino, no sólo por la ausencia en si, sino también por la cercanía con el comienzo del torneo y por el modo en que fue manejada la situación. Pero ese es sólo el pico de un iceberg contra el que el básquet FIBA choca permanentemente. Ese iceberg se llama NBA y empezó a derretirse sin darse cuenta.
