
Lamentablemente, el objetivo de esta nota no es explicar las fantásticas aristas de un deporte tan hermoso y caballeroso como lo es nuestro querido Polo. Practicado generalmente por personajes de la alta sociedad, este deporte tiene un tinte casi recreativo, dirigido principalmente a que los más pudientes tengan una ocupación el fin de semana, pero más allá de esto, en Argentina tiene una cierta importancia ya que este país puede darse el lujo de decir que tiene a los mejores equipos y jugadores de Polo del mundo. A cualquier persona medianamente empapada de deporte le suena la campanita interna cuando escucha el nombre de Adolfo Cambiasso, el Maradona del Polo, o La Dolfina, el equipo más famoso de nuestro territorio. No obstante, la particularidad de este deporte que aparenta ser tan inofensivo (nunca se escuchan noticias de violencia alrededor del Polo, ni dentro ni fuera del campo de juego)se encuentra en que, además de 4 hombres por lado, se incluyen seres vivos que no necesariamente están de acuerdo con el uso que se les da, y que obviamente tienen pocos medios para defenderse: los caballos de Polo son animales fantásticos, de un estado físico envidiable por cualquier ser humano, con la velocidad digna de un Usain Bolt y la capacidad de reacción de Benji Price, pero ¿Cuál es el precio que debe pagarse por eso?
Sabemos que normalmente los humanos llevan las posibilidades reales de su cuerpo al máximo, con tal de conseguir un rendimiento atlético/deportivo superior, y también sabemos que muchas veces termina mal. Este caso es, hasta cierto punto, aceptable, ya que se trata de personas con libertad y libre albedrío, con capacidad y posibilidad de tomar sus propias decisiones, sean éstas erradas o correctas.
Sin embargo, los caballos de los que estamos hablando que son usados y forzados por la práctica de este deporte, que ya no parece tan inofensivo, no tienen la posibilidad de negarse, y cuando esto termina mal, ya no es aceptable.
Esta larga introducción, al igual que la nota, tiene como único fin presentar un caso que no tuvo el conocimiento mediático que mereció, y del que seguramente muchos no estarán al tanto.
El caso es que el pasado 20 de Abril el equipo de Polo Lechuza, de Venezuela, arribaba a Palm Beach, Florida, para jugar el clásico torneo Abierto de Estados Unidos, pero un hecho inesperado cambió los planes: al ser desalojados de los carros portátiles en donde eran trasladados, 2 caballos cayeron muertos al instante, y el resto comenzó a mostrar señales de mareo y desorientación. Los veterinarios intentaron reanimarlos con fármacos intravenosos y aplicándoles frío. Siete caballos murieron en el terreno del club de polo y el resto después de haber sido llevados a otro lugar.
Los cadáveres fueron trasladados a un laboratorio oficial veterinario para realizar la autopsia que determinaría la causa de sus muertes. "Pudo haber sido el agua, el heno, la cuadra...", dijo John A. Wash, el presidente del club de polo donde se disputaba el torneo. "Cuando conozcamos las causas, tomaremos todas las medidas necesarias", anunció.
Hasta aquí el asunto parece extraño, pero el señor John Wash encuentra una salida fácil y rápida para "lavarse las manos", y tratar de engañarnos a todos, haciéndonos pensar que, por raro que sonara, la muerte de los caballos había sido una casualidad.
Sin embargo la casa de naipes de desploma 4 días después, con las declaraciones de la farmacia Frank´s, en Ocala, para no divagar, en propias palabras de Jennifer Beckett, principal encargada de la farmacia: "El negocio cometió un error al preparar un suplemento de vitaminas, la fortaleza de un ingrediente en la medicina estaba incorrecta". "Tan pronto nos enteramos del trágico incidente, realizamos una investigación interna", dijo la señorita Beckett, pero ese "tan pronto", no alcanzó. Como por si fuera poco, atrás de la máscara de bondad y compromiso que muestra la empresa, el equipo Lechuza entregó un comunicado a la AP en el que señala que un veterinario de Florida escribió una receta a la farmacia para crear un compuesto similar a Biodyl, un suplemento francés que incluye vitaminas y minerales cuya venta está prohibida en Estados Unidos. "Sólo los caballos a los que se les suministró el compuesto se enfermaron y murieron tres horas después", indicó Lechuza en el comunicado. "Los otros caballos que no lo recibieron están sanos y normales".
Y, mágicamente, atando cabos, lo que parecía una gran casualidad de menor importancia, se convierte en un fuerte problema, de implicaciones tanto legales como éticas.
4 días después las autoridades del club honran a los caballos muertos, y todos lloran por los 2 millones de dólares que su dueño perdió, pero el torneo se reanuda y los partidos se llevan a cabo, muestra clara de que los humanos no aprendemos, ni hasta cuando tenemos el problema delante nuestro.
A algunos les parecerá de poca importancia teniendo en cuenta que los damnificados no son seres humanos, a algunos nos llega un poco más aún por el hecho de que son animales. Sea cual sea la situación, esta es una injusticia que debe ser denunciada, y que debería marcar un cambio fuerte en la comunidad que funciona alrededor del Polo, para tomar conciencia de las vidas de estas criaturas que se ponen injustamente en peligro.
Nada más, saludos para todos, el lunes Sergio "Cachito" Vigil, se viene una nota jugosa
Darío Kullock